La flor muerta del algodón, Nerea Rojas

No suelo leer poemarios, sobre todo porque ha llegado un punto en mi vida en que mis lecturas sólo giran en torno a mi ámbito profesional, a la investigación y el conocimiento sobre temas que me interesan relacionados con el arte contemporáneo y las prácticas actuales y de los que, durante mi etapa de formación, no me habían hablado nunca.

Al final, y aunque muy de vez en cuando consiga colar alguna otra lectura, el resultado es que la mente nunca descansa ni desconecta al 100% de lo, aunque pasional, laboral al fin y al cabo.

Ahora, gracias a Ediciones en el mar, una editorial independiente, feminista y muy transparente que os recomiendo totalmente seguir y apoyar, tengo la oportunidad de recibir libros para poder reseñarlos, además de conocer a las autoras de una manera más personal en la que pueden contarme ellas mismas su experiencia. Todo esto contribuye a momentos de plena desconexión y, ¿por qué no? He empezado con el poemario La flor muerta del algodón de Nerea Rojas, una publicación tan profunda y personal que parece que su piel fueran las propias páginas del libro.

Rojas escribe su dolor casi con su sangre, la vivencia de la endometriosis y la maternidad desde el desahogo más abierto. La autora cuenta su propia experiencia, enfrentarse a una enfermedad desconocida sin un diagnóstico claro y todo lo que le ha supuesto en la vida. Para ella, esta publicación supone una experiencia ambigua, pues es reconfortante cumplir ese objetivo, pero a su vez, como ella misma explica: «exponerse y contar el dolor es duro, es un desafío».

Reflejo en mi libro esta vivencia personal a través de diferentes fases que transito, al principio preguntándome acerca de lo que me ocurría y luego irme reconociendo en otras. No creo que el objetivo principal de la literatura sea perseguir la identificación, es algo muy ingenuo, pero hay lectoras que se sienten bien al haberse visto reconocidas en mis versos y eso como autora es lo mejor que me pueden decir. Me alegra haber podido ayudar a resistir.

Nerea rojas

Para Nerea, este libro tuvo un objetivo concreto de liberación, aunque no le guste pensar en la literatura como función terapéutica, ella «acababa ese ciclo de dolor genuino y empezaba una nueva etapa, la de tomar anticonceptivas y no sentir dolor, aunque sin estar curada, ¡ni de lejos! de la violencia de la enfermedad, pero el dolor está adormecido. Me sirvió para cerrar ese círculo y materializarlo. Fue liberador en ese sentido».

La autora se enfrenta –y nos enfrenta– a un doloroso paseo por su interior, pues en sus palabras podemos encontrar intimidad y crudeza, pero también belleza. La sensación, en conjunto, de verte y entender, ya sea en tu experiencia o en la de personas allegadas como es mi caso, de abrazarnos en la lectura y sentir esa unión, un sentimiento de coexistencia que solo nosotras podemos comprender.

Estoy contenta por haber conseguido publicar este libro justo en el momento apropiado para mí. Para el futuro, de momento no tengo nada en mente, no sé cuándo, cómo, ni qué publicaré, pero espero hacerlo.

Nerea rojas
Nerea ROJAS, La flor muerta del algodón, Ediciones en el mar, Madrid, 2020. Fotografía © Beatriz Pereira

 

Sobre Nerea Rojas

Nerea Rojas Martínez (Granada, 1999) estudia el Grado de Literaturas Comparadas en la Universidad de Granada. Tiene 20 años y La flor muerta del algodón es su primer libro publicado. Le interesa la literatura viva, la que araña y se asoma a los abismos.

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